La vida de san Jorge
La vida de san Jorge se popularizó en Europa durante la Edad Media, en la forma en que la presentó el Beato Jacobo de Vorágine en la “Leyenda Aurea”. William Caxton, escritor inglés, tradujo dicha obra al inglés y la publicó.
Algunos informes indican que san Jorge nació en la región de Capadocia, en territorio que actualmente ocupa Turqía, alrededor del año 270. Hay relatos antiguos de su vida y martirio escritos en varios idiomas del Oriente Medio.
Fue hijo único de un jefe de Palestina y era cristiano al igual que su padre. Después de un arduo entrenamiento, Jorge ingresó en el ejército local y demostró ser un soldado audaz y hábil.
Cuando Dioclesiano promulgó su primer edicto en contra de los cristianos, iniciando su persecución y condenándolos a atroces tormentos para exterminarlos, Jorge se opuso firmemente a las órdenes del Emperador, y se dedicó a alentar a los que dudaban de la fe cristiana.
Un relato de su martirio del siglo VI, atribuido a Teodoto, obispo de Ancyra (hoy Ankara, Turquía), cuenta que Daciano, viendo el peligro que representaba por su firmeza en la fe cristiana Jorge, lo mandó arrestar. Daciano era el representante del Emperador en Lydda y trató de convencer a san Jorge de que renunciara a su fe.
Como no lo logró, ordenó que lo torturasen de formas horribles. Después de muchos castigos, Daciano no había logrado su propósito y viendo que le sería imposible convencer a san Jorge, le informó que sería ejecutado.
Durante su encierro, Jorge obró varios milagros. Entre ellos, el haber convertido al cristianismo a un mago enviado para matarlo y a la esposa del gobernador romano.
Era valiente y su fe muy grande; antes de renunciar al cristianismo prefirió morir. Según relatos de Teodoto, el santo fue decapitado alrededor del año 303, es decir a los 33 años de edad.
El ejemplo de Jorge como símbolo de valentía y de sacrificio por un ideal, llevó a desarrollar una leyenda en torno a su persona. Se construyeron iglesias dedicadas a él por toda Europa y Oriente Medio. Su culto arraigó en Inglaterra cuando los cruzados comenzaron a volver de la guerra santa contra los mahometanos.
San Jorge y el dragón
En occidente, a lo largo de la historia del arte y la mitología, ha prevalecido la idea del dragón como encarnación del espíritu del mal. Así, en el santoral cristiano aparecen como vencedores del maléfico mito san Miguel y san Jorge.
Quizás el episodio más conocido de su vida es el combate con el dragón, el que se supone fue agregado alrededor del año 1.000.
Cuenta la leyenda que un día en que san Jorge cabalgaba, llegó a una ciudad llamada Selem o Silene (Beirut), cerca de la cual había un pantano. Allí habitaba un dragón que asolaba toda la región. La población entera se había reunido armada para matarle, pero el monstruo ponía en fuga a todos, destruyendo cuanto había a su alcance con el calor de su aliento.
Para evitar que atacase la ciudad, le arrojaban todos los días dos corderos; pero cuando se agotaron los animales, hubo que sustituirlos con seres humanos. Las víctimas se escogían por sorteo.
Cuando san Jorge llegó a la ciudad, la elección había recaído sobre Cleolinda, la hija del rey, quien era llevada hacia el dragón. San Jorge prometió ayudarla en nombre de Jesús, por lo que arremetió contra la fiera y la atravesó con su lanza (otros dicen que con su espada Ascabón), derribándola en tierra.
Enseguida pidió a la princesa su cinturón (otros dicen que se desabrochó su propio cinturón), y lo ató al cuello del dragón herido quien siguió a ambos hasta la ciudad dócilmente (otros dicen que lo arrastró muerto). El pueblo atemorizado se disponía a huir, pero san Jorge les dijo que no debían temer, que Dios lo había enviado para librarlos de aquel monstruo y que si creían en Jesucristo y se bautizaban, la bestia moriría. Todos aceptaron y el dragón murió.
Como gesto de agradecimiento, el rey le ofreció grandes riquezas, pero Jorge prefirió que se las diera a los pobres. Antes de irse, el caballero le pidió además que cuidara y mantuviese la iglesia de Dios, y que siempre ayudase a los necesitados.
Se debe considerar que en algunos relatos del martirio del santo, al gobernador romano se le llamaba “serpiente” o “dragon”. De igual manera, otros escritores y pintores decidieron que al infame personaje sólo se le podía representar como un monstruo y los amanuenses que copiaban la historia de san Jorge agregaban leyendas y piadosas fábulas locales.
Lo destacable de toda esta leyenda, es que el dragón representa la maldad y todas las cosas negativas que hay en el mundo.
Culto a san Jorge
Mientras los cruzados poco a poco adoptaban el nombre de san Jorge como grito de batalla, los trovadores ambulantes cantaban de pueblo en pueblo baladas inspiradas en sus hazañas.
De esa manera Jorge llegó a representar el ideal del Caballero Cristiano, pues era el caballero por excelencia, el guerrero perfecto y el intachable cristiano.
San Jorge trae el mensaje de la Palabra de Dios, y los Sacramentos, en especial el Bautismo, por el cual se perdonan los pecados. Por eso es que les recomienda creer en Jesús y bautizarse para que “muera la bestia”. Luego les recomienda seguir practicando la religión. Esta recomendación viene representada en los deseos que le pide al rey. La derrota del dragón luego de encomendarse a Jesucristo representa que cuando hay confianza ciega en Dios, nada se debe temer.
Los scouts y san Jorge
Los scouts bien pueden meditar en estos aspectos y tomar el ejemplo de san Jorge, quien en vida nunca renunció a su Ideal, y que derramó su sangre en defensa de la fe cristiana.
La actitud de coraje, al hacer frente a las dificultades y problemas, por grandes que fueran, con todas las fuerzas, y sólo motivado por el deseo de defender una causa justa, inspiró a Baden Powell para denominarlo Patrono de los scouts.